Economía

Buques de GNL varados: otra muestra de los costos exorbitantes de una errática política energética

En septiembre el gobierno iba a comprar, por un estimado de 47 millones de dólares, gas natural licuado (GNL) importado desde dos buques metaneros que iban a amarrar en el puerto de Ingeniero White. A esto iba a sumársele un monto similar por el arribo de otros dos metaneros con destino al puerto de Escobar. Cada día que pasa sin descargar se acrecientan los costos. Una sangría inexplicable en tiempos en los que faltan dólares.

Sábado 4 de octubre de 2014 | Edición del día

Luego de la partida del Celestine River de la planta de Mega en Ingeniero White, ese puerto no recibió más GNL para inyectar en la red nacional. Lo raro del caso es que desde el 22 de septiembre espera en fondeadero el Sestao Knutsen, al que se le sumaron el 29 de septiembre y el 1 de octubre el British Ruby y el Lobito.

Pero la cosa no queda ahí. En ese mismo puerto se anuncia el arribo para el 8 de octubre de otro metanero, el Lena River; mientras en la desembocadura del Río de la Plata, a la espera de algún tipo de autorización para entrar al puerto de Escobar, esperan anclados los buques Ibérica Knutsen y el Polar Spirit.
En los puertos no se está descargando GNL. Empezado octubre sólo se descargó un barco en Ingeniero White mientras todo el resto esperan en fondeadero. Centenares de miles de metros cúbicos flotando por el Mar Argentino, una verdadera bomba de tiempo.

Distintos medios de comunicación han planteado que todos estos buques metaneros aguardan por el pago en dólares antes de la descarga, y que por la crisis de divisas el gobierno no ha realizado estos pagos.

Hay quienes niegan que todo esto se produzca por la falta de pago, sino sencillamente porque el invierno ya se fue y las altas temperaturas hacen que las descargas de GNL se necesiten con mucho más tiempo entre una y otra. Sea como fuere, no se puede negar el despilfarro de dólares que genera la espera de esa "flotilla metanera" por las multas diarias que genera cada buque que espera sin ser descargado.

Cada buque por día le cobra unos 75 mil dólares de multa, eso multiplicado por 5 buques que esperan, y por cada día que pasó desde el anuncio de su arribo en fondeadero, el gobierno ya está gastando casi un millón de dólares de multas, sin recibir ni una pizca de GNL.

Siguiendo la lógica de que no es por la falta de dólares que no se descargan, esto desnudaría la completa desinteligencia en materia operativa y logística, dado que no tienen ni siquiera lugar para acumular este gas en tierra, en los típicos tanques de GNL.

Estos buques representan fácil más de 500 mil metros cúbicos de GNL para inyectar en la red nacional, y mientras esperan algún tipo de autorización, siguen flotando como verdaderos "silos" con toda esa carga de alta peligrosidad cerca de las costas argentinas. Distintas fuentes medio-ambientalistas determinan que un sólo buque de este tipo representa potencialmente un peligro de explosión que afectaría 50 kilómetros a la redonda, por lo cual la espera en fondeadero a la vez se torna en una verdadera bomba en el tiempo.

Estos son los costos que debe pagar un gobierno que se negó a apropiarse de todas las cuencas gasíferas y petrolíferas estatizando bajo administración de los trabajadores todo el sistema energético. Mientras sigue buscando a quien regalarle las “joyas de la nieta” de Vaca Muerta, la “fuga” de dólares por el lado de déficit energético para 2014 será de unos 6.000 millones de dólares. Una verdadera entrega nacional de esta década perdida.







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