Mundo Obrero

OPINIÓN

Conquistar el tiempo libre

El dibujo de una celadora y las reflexiones que llegan a un sólo lugar: "Nuestras vidas valen más que sus ganancias".

Virginia Pescarmona

@virpes - maestra de Maipú

Viernes 28 de abril | 14:06

En las escuelas además de docentes y niños y niñas, hay celadoras. El trabajo rutinario de limpiar, lavar, servir, limpiar, repasar y volver a limpiar parece no dar lugar a nada más en los brazos, manos y cabezas de trabajadoras precarizadas y muy mal pagas.

En la escuela la celadora es fundamental. Pero sus sueños, aspiraciones y reflexiones pocas veces salen a la luz.

La celadora de mi escuela me pregunta si me puede mostrar algo que hizo....y trae un dibujo. "Lo hice para un trabajo sobre vendimia para el CENS". Y la reacción generalizada es mágica: el arte se cuela por donde no se lo espera.

Ilustración: Celadora de Maipú

Además de trabajar, se esfuerza por estudiar, por aquella idea de progresar. Su relato prosigue: "dibujo a las noches...cuando queda un ratito", "de chica estudié pintura, mi papá pintaba".

Un trabajo de 10 horas, limpiando,sirviendo el té, haciendo que la escuela funcione por unos pocos pesos. Pocos. Muy pocos.

"La moral capitalista, lastimosa parodia de la moral cristiana, anatemiza la carne del trabajador; su ideal es reducir al productor al mínimo de necesidades, suprimir sus placeres y pasiones y condenarlo al rol de máquina que produce trabajo sin tregua ni piedad", escribió Paul Lafargue en El derecho a la pereza, en 1880. Y volviendo a 2017, vale preguntarse: ¿se imaginan de lo que sería capaz si trabajara 6 horas, su cabeza no estuviera tan quemada y las ganas de crear no fueran arrasadas por el cansancio de jornadas interminables?

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Es la propia trabajadora que lo contesta: "Si tuviera más tiempo, haría más cosas..." Entonces pienso... Y digo... Y grito: ¡Nuestras vidas... Nuestros sueños... Nuestros deseos, claramente, valen más que sus ganancias!

El psicólogo y pedagogo ruso Lev S. Vigotsky escribió, en su obra El fascismo y la Psicología, un folleto de 1933, que "con la liberación de los muchos millones de seres humanos vendrá la liberación de la personalidad humana de las cadenas que frenan su desarrollo".

El marxismo se ha encargado de demostrar científicamente que la humanidad entera podría emanciparse progresivamente de la necesidad de trabajar. Pero, bajo el régimen de la propiedad privada, todo ese potencial es puesto al servicio de la extracción de tiempo de trabajo ajeno, para que la explotación sea mayor, la jornada laboral más insoportable y la subordinación del trabajo, cada vez mayor.

En el capitalismo son sólo verdaderamente libres aquellos que pueden desprenderse de las necesidades materiales, es decir que sólo pueden ser verdaderamente libres los grandes burgueses.

El dirigente de la Revolución Rusa, León Trotsky, escribió en su obra, Problemas de la vida cotidiana, que la jornada de ocho horas aporta de por sí un cambio radical en la vida del trabajador, liberando de trabajo en la fábrica los dos tercios de la jornada. Es la base de un cambio fundamental en lo referente a la vida obrera, al desarrollo cultural, a la educación, etc., pero no se trata sino de un punto de partida. La vida del trabajador será tanto mejor, tanto más cabal y sustancial cuanto más sepa el estado utilizar con discernimiento el tiempo de trabajo [...]. “Ocho horas de trabajo, ocho horas de sueño, ocho horas de tiempo libre”; así reza la vieja divisa del movimiento obrero.

A más de 100 años de las luchas por la jornada de 8 horas y próximos a un nuevo 1º de mayo, sabemos que mucho no ha cambiado.

La lucha por la jornada de 8 hs ha dado huelgas locales, nacionales e internacionales, luchas durísimas y mártires. Es parte de la historia de lucha del movimiento obrero, parece simple, y sin embargo en ella está la lucha por el tiempo libre, el tiempo del obrero. Esa pelea por el tiempo que habilita la aspiración del desarrollo de la cultura, el arte, la ciencia, ligados a la vida misma.

La condición para liberar al hombre del tiempo de trabajo y expandir el tiempo libre, sólo puede encontrarse en la superación de las formas mercantiles y explotadoras del régimen capitalista. “La sociedad comunista es la única en que el desarrollo original y libre de los individuos no es una frase vacía" , reza La Ideología Alemana de Karl Marx. Y, como dice el Manifiesto Comunista: “el libre desarrollo de cada uno es la condición del libre desarrollo de todos“.

Esta preciosa obra sobre el motivo de Vendimia da para mucho más que una reflexión sobre la necesidad de conquistar el tiempo libre. Tiempo que una trabajadora precarizada podría usar para reflejar sus aspiraciones más elevadas. En las condiciones actuales demuestra una inmensa potencialidad y enorme sensibilidad al encontrar belleza en la terrible condición de su hermana de clase: la obrera rural.








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