Juventud

MIGRANTES Y PANDEMIA

Migrantes y pandemia: "Mis derechos han sido atropellados y ninguneados"

Relato en primera persona de estudiante migrante precarizada.

Gianela Morales

Estudiante Sociología UBA

Lunes 13 de julio | 16:00

Propaganda de Migraciones, ¿consultas? Para los migrantes, problemas y trabas burocráticas.

Tras la llegada del Covid-19 la coartada del Estado fue desplomándose, las desigualdades se fueron agudizando, entre ellas la precarización laboral, un fenómeno multidimensional que viene in crescendo. Como migrante, no he quedado exenta de su principal mecanismo de flexibilidad laboral y de las trabas burocráticas del Estado.

En este contexto de crisis sanitaria, aumenta el desempleo, los despidos y rebajas salariales. Hoy existe un decreto donde se prohíben despidos y suspensiones, sin embargo, en la práctica sucede lo contrario. Asimismo, se nos ha excluido a miles de migrantes el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), ya que para poder cobrar dicho bono se debe acreditar una residencia legal en el país no inferior a dos años.

Particularmente, como estudiante migrante precarizada, me ha tocado trabajar en negro, donde mis derechos laborales se han visto atropellados y ninguneados, pero esto no es una novedad, ya que para la producción somos mano de obra barata. Y no se trata de un “capitalismo donde todos ganen”, como pronunciaba el presidente Alberto Fernández. En este sistema, es inviable: el capitalismo solo tiene una cara donde se reproducen todas sus miserias.

Lo podemos ver en el IFE de diez mil pesos, que no alcanza a cubrir el valor de la canasta básica, donde el gobierno dejó a cientos por fuera de este bono. Siendo migrantes, estamos en desventaja al no tener la residencia permanente, e incluso teniéndola, nos encontramos frente a un mercado laboral racializado, generizado y sexualizado, lleno de estigmas sociales que forman parte de una desigualdad estructural, debido a que en el modo de producción capitalista la precariedad laboral toma múltiples formas, ya sea por contratos temporales, ocasionales, subcontratos, etc.

De esta forma, las prácticas neoliberales se van acrecentando y profundizando en la sociedad, evitando obligaciones de legislación laboral. Tal es el caso de los “contratistas independientes”, otro eufemismo más para tapar la precarización, son trabajadores de aplicaciones como Rappi, donde la figura del empleador es invisible, y los derechos elementales como cobertura de salud, vacaciones y demás quedan en el olvido de estas repudiables startups.

En efecto, es necesario implementar medidas de fondo, como el proyecto de ley de impuesto a las grandes fortunas que presentó el Frente de Izquierda y los Trabajadores - Unidad, donde lo recaudado sirva, entre otras cosas, para garantizar un salario de cuarentena de $30.000 que beneficie a las grandes mayorías populares.

Situación y organización estudiantil:

Por otro lado, quiero resaltar la posición que está tomando la Facultad de Ciencias Sociales - UBA, en medio de esta crisis, ya que las decisiones se vienen dando a espaldas del estudiantado, sin generar espacios de debate donde nos podamos involucrar y discutir.

Ahora bien, para el segundo cuatrimestre el calendario académico golpea fuertemente las desigualdades socioeconómicas, debido a que las clases virtuales serán obligatorias, sin considerar la brecha digital que existe, ya que a muchos estudiantes les es imposible continuar la cursada por falta de conectividad y acceso. Cabe destacar, el rol que están cumpliendo los docentes al no tener las herramientas tecnológicas para poder desarrollar las clases virtuales.

Esta emergencia sanitaria y, en general las crisis, tienen la particularidad de relucir las desigualdades preexistentes, acentuándose las diferencias sociales en infraestructura de la conectividad, donde las políticas de inclusión digital no han sido suficientes, y hoy se pueden ver sus falencias en la educación. Para el Estado es más fácil priorizar la vida millonaria de las empresas, es así como su ayuda estatal lanza un rescate económico subsidiando a grandes empresas como Techint, que no sufren estragos sociales ni económicos.

La grieta tecnológica es una amenaza al aprendizaje, como consecuencia el nivel de deserción escolar no es una novedad, luego nos quieren vender el famoso discurso de la meritocracia que a estas alturas debería ser enterrado, porque es evidente que no nacemos con el mismo capital económico que a su vez determina el capital cultural.

En síntesis, esta coyuntura nos lleva a problematizar distintos aspectos sociales, políticos y económicos, en torno a las estrategias que se están tomando en el gobierno. En este sentido, es importante visualizar nuestro rol estudiantil, abordando las necesidades sociales que surgen en medio de esta pandemia, es por ello que se vienen realizando asambleas virtuales, como la del pasado 27 de junio, donde se reunieron más de 300 estudiantes de distintas facultades a discutir sobre la situación actual y sobre el impacto de esta crisis.

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No podemos permitir que disparen una política de normalización, ante esto, como estudiantes, debemos organizarnos, generar espacios de debate donde podamos plantear distintas propuestas como salida a esta crisis capitalista, orientando nuestros conocimientos al servicio de las grandes mayorías trabajadoras, porque las vidas trabajadoras importan.
Por eso mismo, este sábado 11 de julio nos conectamos a un acto internacional en
simultáneo en contra del racismo, la xenofobia y la violencia policial. ¡Sumate!

Acto internacional: sobran las razones para gritar contra el racismo y la violencia policial







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