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Organización y unidad: dos claves para que la historia no se repita

Hace unos días se cumplió un nuevo aniversario del paro nacional del 10 de abril de 2014 donde los trabajadores gráficos de la Ex Donnelley fuimos duramente reprimidos bajo el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. 6 años después, el peronismo está de vuelta en el gobierno y en el Frigorífico Penta vimos como responden nuevamente con represión. Al ajuste y la crisis le oponemos nuestra organización.

Sandro Ariel Salazar

Trabajador de Madygraf

Domingo 12 de abril | 11:54

En una multitudinaria asamblea, aquel día votamos no sólo adherir al paro nacional, sino también hacerlo activo. Realizamos junto a otros sectores en lucha de trabajadores y trabajadoras, estudiantes y comisiones de mujeres un corte total de la Panamericana. Estabamos encolumnados detrás de una bandera que exigía la absolución de los petroleros de Las Heras y salíamos a pelear en contra de las suspensiones y despidos de las grandes patronales que a decir de la presidenta “se la habían llevado en pala” tantos años.

Para nosotros fue un hecho histórico haber movilizado a 200 compañeros de la fábrica, con quienes subimos a la Panamericana a hacer uno de los paros más importantes al gobierno de CFK y a enfrentar a la gendarmería de Berni. No sólo eso, mis dos hijos y mi compañera Celeste me acompañaron.

Esa madrugada algunos fueron a buscar a nuestros compañeros de la alimentación a los portones de Kraft. Otros marchamos desde la puerta de la planta de Donnelley por colectora, y en esa maniobra pasamos por encima de la gendarmería y nos unimos arriba de la Panamericana poco antes de Henry Ford con los obreros de Kraft y el resto de la columna de comisiones internas y con mi partido, el PTS.

Y fue inolvidable para mí también que con esos mismos compañeros nos hayamos movilizado a la comisaría para liberar a nuestro compañero Jorge “El Loco” Medina, golpeado y detenido por el aquel entonces autoproclamado “gobierno de los DDHH”.

La historia se repite. Ese mismo gobierno es el que hoy actúa exactamente igual con los trabajadores del Frigorífico Penta, que defienden sus puestos de laburo y piden el pago del 100% de sus salarios. Sin dudar ni un segundo, Kicilof y Berni les mandaron a la policía para reprimirlos brutalmente.

No es casual que frente a las crisis los empresarios quieran descargarlas sobre nuestras espaldas. En el 2014 eran las principales automotrices multinacionales las que echaban, suspendían y reducían salarios, como Lear, Volkswagen o Ford. Las principales gráficas, también yanquis como R.R. Donnelley, directamente cerraban y dejaban a 400 trabajadores en la calle. El juez Santiccia avaló este atropello de la patronal decretando una quiebra "express", completamente fraudulenta e ilegal.

Pero nuestra respuesta frente al cierre fue contundente: entrar y poner a producir la fábrica. Y hace casi 6 años que venimos mostrando cómo se defienden los puestos de trabajo. No sólo recuperamos nuestra fábrica, sino que desde el primer momento definimos ponerla a disposición de los que más lo necesitan y ya llevamos impresos 200.000 cuadernos que repartimos a los pibes y pibas que no pueden acceder a los útiles escolares para poder estudiar.

Hoy frente a esta pandemia, también reconvertimos parte de nuestra producción para hacer sanitizante de alcohol, barbijos y mascarillas que donamos al Hospital de Escobar y a trabajadores que se exponen día a día porque en sus lugares de trabajo no se garantizan las mínimas condiciones de salubridad. Todo esto que pusimos en pie fue una vez más gracias a la solidaridad de estudiantes, científicos y donaciones de otros laburantes y de las bancas del FIT de Nicolás del Caño y Myriam Bregman.

Por eso nosotros vemos una única salida, la de unir al conjunto de la clase trabajadora y el pueblo pobre que somos la gran mayoría de la población y somos los que estamos viviendo en carne propia la crisis sanitaria, económica y social. Somos los que engrosamos la lista de despedidos y suspendidos y las filas para pedir un plato de comida o un bolsón vergonzoso de alimento en las escuelas. Los que tenemos trabajos precarios y no registrados y no nos alcanza con $10.000 para vivir junto a nuestras familias.

Somos los que nos preparamos desde hace años para enfrentar este sistema de desigualdad en las calles y desnudamos el doble discurso de aquellos que se la dan de progresistas pero no les tiembla el pulso a la hora de reprimirnos cuando se trata de defender sus ganancias y las de sus amigos empresarios. A eso le oponemos organización y coordinación, uniendo toda nuestra fuerza y poniéndola al servicio de la necesidad de las grandes mayorías.







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