Juventud

PATAGONIA

Por un encuentro de estudiantes para decir basta a la deserción, la precarización y el ajuste

Ante la crisis, es necesario construir una organización de estudiantes para terminar con la deserción en terciarios y universidades, defender nuestro derecho a estudiar y terminar con la precarización de nuestras vidas. Desde la izquierda impulsamos estos encuentro en todo el país y te invitamos a que seas parte

Karla Tiersen

Presidenta Centro de Estudiantes de Humanidades - Univ. del Comahue (Unco)

Lunes 3 de agosto | 16:36

Desde Pan y Rosas y En Clave Roja en el Frente de Izquierda invitamos participar e impulsar un encuentro de estudiantes y jóvenes de toda la Patagonia, a quienes vienen de rechazar al gobierno de Macri pero que no encuentran en el gobierno de Alberto Fernández una alternativa que pueda dar respuesta a la situación que vivimos. A todos y todas las que quieran intercambiar cómo nos organizamos para que no sigan condenándonos a los peores laburos, para que dejen de expulsarnos de las universidades imponiéndonos condiciones que no podemos cumplir, para que dejen de criminalizar la pobreza y a los pibes que como a Facundo los persigue y desaparece la policía o los mata con el gatillo fácil; exigir la aprobación del proyecto de ley contra la violencia hacías las mujeres que los gobiernos siguen cajoneando, por el aborto legal ya, y contra el saqueo y contaminación de nuestros recursos naturales.

El virus no tomó ninguna medida

El 2020 se convirtió en uno de esos años que nadie olvidará jamás. El virus fue una suerte de crónica anunciada, sin embargo, no es el culpable de todas las medidas que se tomaron en los últimos 130 días. Las más conocidas son las que sabemos por nuestros viejos, que perdieron el laburo o les rebajaron el sueldo por la mitad; las que sufren médicos y enfermeros, que vienen denunciando cómo los hospitales están al tope, con falta de insumos y laburantes contagiados de Covid; las que vivimos en carne propia los y las que tenemos que laburar para poder estudiar, siendo sostén de hogar, si tenemos hijes, con los trabajos más precarios, porque nos tienen en negro y nos rajan cuando quieren.

Mientras a los que se llenaron los bolsillos ahora, antes y probablemente en el próximo tiempo, bien gracias. No les tocaron ni migajas. Sin embargo, son protegidos con las fuerzas policiales desplegadas por todo el país, que dejan todos los días un pibe asesinado por gatillo fácil. Ya van más de 100 días sin saber dónde está Facundo Castro, detenido por la bonaerense.

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Dos caras de la Patagonia

De un lado de la postal patagónica, están los paisajes, nuestros ríos y lagos, la imponente cordillera. Del revés de la misma postal, está lo que vivimos todos los días, desde Neuquén a Tierra del Fuego: la enorme desigualdad.

Sobre estos paisajes, que durante el año sólo disfrutan los turistas, la desigualdad duele y da bronca. Un reflejo de esto son los enormes asentamientos de viviendas precarias; el “alto de Bariloche” donde vive la juventud que sostiene la construcción y el turismo, pero si intenta disfrutar de la ciudad es perseguida por la policía; las enormes tomas de Neuquén que no saben lo que es el gas natural mientras cada día las multinacionales saquean millones de metros cúbicos de Vaca Muerta, como saquean el petróleo y el carbón de Santa Cruz, mientras la mayoría de la población cobra menos de lo que necesita para vivir.

Y en el medio de todo eso, los y las invisibles. Los que desde que agarramos el primer laburo sabemos que entramos en el círculo de la precarización, sin fines de semana, sin obra social, sin estabilidad. A veces nos preguntamos ¿cuándo fue la primera vez que pensamos que estudiar podía salvarnos de todo eso?

No te la cuentan

Nadie te va a decir que el 2020 se va a convertir en el año en el que más estudiantes fueron expulsados de la Educación Superior, el año en el que se terminó el sueño de muchos y muchas que esperaban terminar una carrera, un profesorado e intentar vivir de lo que estudiamos. Cómo En Clave Roja en la presidencia del Centro de Estudiantes de Humanidades, impulsamos un relevamiento que mostró, cuando aún iniciaba la crisis, las dificultades para continuar las cursadas en el contexto de la virtualidad obligatoria. Con nuestra Consejera Superior, Flor Beltran, exigimos que se publiquen toda la información sobre todos los y las estudiantes que dejaron la Universidad por no contar con las condiciones materiales y de conectividad necesarias.

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Con mucho esfuerzo, estudiamos la universidad, en los institutos de formación docente, en la Escuela de Bellas Artes. Cursamos resistiendo el cansancio después del laburo y resignando tiempo para nuestros amigos, familia o simplemente para ir a un recital o ver algo que nos guste. Están también los y las que durante la cuarentena trataron de apurarse porque los viejos les dijeron que los bancaban, los que se mudaron desde pueblos más chicos a las principales ciudades de la región, alquilaron un pequeño departamento, una habitación o lograron un lugar en la residencia universitaria,.

No naturalizamos esta “normalidad”

Nos toca vivir el comienzo de una crisis con consecuencias económicas, sociales y sanitarias aún desconocidas. Ya para muchos implicó volver a vivir con los viejos, estudiar desde el celu, leyendo decenas de PDFs en letras miniatura. Otras y otros vivieron con impotencia que las facultades y terciarios los expulsaran sin opciones. ¿Por qué le dicen deserción cuando nosotros no pudimos elegir? ¿Por qué lo vamos a naturalizar? ¿Esperar, aguantar y ver cómo salimos de ésta?

La derecha arcaica, enemiga de la cuarentena, que alucina con teorías conspirativas y vacunas de bebés abortados, copa la calle para exigirle al gobierno nacional que libere la actividad económica de la que se beneficia con sus ganancias, despreciando la vida de la mayoría. Y por otro lado, el gobierno no hace más que anuncios oficiales de propaganda de la responsabilidad individual para evitar los contagios, mientras el Congreso sesiona para beneficiar a las grandes patronales, como la reducción del 70% de las contribuciones y descuentos en el impuesto a las ganancias, millones para que las grandes empresas "paguen salarios" y un silencio de radio sobre el proyecto de impuesto a las grandes fortunas, como denunció nuestro compañero Nicolás Del Caño, que podría servir para utilizar algo de toda la guita que se fugaron para invertir en las prioridades de las mayorías trabajadoras.

Con nuestro futuro no

En cada uno en los grupos de WhatsApp, de todas las comisiones, de todas las materias se empieza a sentir el malestar. El fantasma de un cuatrimestre que ya perdimos o que vamos a perder, la calculadora que nuestras cabezas nos dicen que no vamos a llegar y frente a todo eso ninguna respuesta.

Desde el gobierno no han tomado una sola medida para reforzar las becas que necesitan miles de nuestros compañeros y compañeras para sostener sus cursadas, o para garantizar algo tan elemental como los recursos que hoy requiere obligatoriamente la cursada, como las computadoras y conexión a internet. Desde las autoridades directamente el silencio y la ausencia, con consejos directivos que no funcionan y oficinas vacías de funcionarios que son responsables; y en el medio, una operación vergonzosa por parte de las agrupaciones que conducen la mayoría de los centros de estudiantes y federaciones universitarias, tanto las aliadas al gobierno nacional como las que añoran el gobierno anterior, para dirigir todo el descontento y los reclamos no al Estado, sino a las y los propios docentes. Esto cuando los y las docentes ven como precarizan sus condiciones de trabajo y les rebajan sus salarios.

Por todo esto, en todo el país empezamos a reunirnos y queremos hacerlo también acá con quienes estudiamos en la Universidad Nacional del Comahue, en los Profesorados, en los Institutos de Formación Docente y escuelas de Artes.

Queremos unirnos jóvenes de Neuquén y Río Negro, de la costa a la cordillera, de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. A todos los y las que entendemos que lo que está en juego no es solamente sí vamos a poder recibirnos, si el cuatrimestre que viene está perdido o si nuestros docentes podrán enfrentar las condiciones que les obligan a asumir tanto el gobierno como las autoridades. Sino que lo que se empieza a poner en juego es nuestro futuro. Es si serán millones más quienes pasen a vivir en la pobreza, en la desocupación, en la indigencia, mientras un puñado de capitalistas salga de la crisis más rico que antes.

En EEUU la juventud se levantó contra la violencia racial y policial, mostrando que toda crisis va a tener la respuesta de los sectores más golpeados.

Contra los planes de la clase dominante, estamos dispuestos a poner en pie una poderosa organización de los y las estudiantes que se unan a la de la clase trabajadora y el conjunto de los oprimidos. Se hace más que necesario la organización de la bronca, para así de una vez por todas, cambiar las cosas de raíz.







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