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Precarización en la salud mental: despiden y rebajan el sueldo a acompañantes terapéuticos

En un momento de gran incertidumbre económica, social y sanitaria, las obras sociales recortan sus prestaciones dejando a trabajadores de la salud mental sin empleo y a cientos de familias sin asistencia terapéutica.

Sofía Battaglia

Estudiante Psicología UBA

Jueves 16 de abril | 11:01

Hace semanas que jóvenes de todo el país envían sus denuncias a La Izquierda Diario. Laburan precarizados, les bajan el sueldo, los suspenden y los echan. Mc Donalds, Burger King, Starbucks, Mostaza, vienen siendo protagonistas de las olas de despidos mientras reciben subsidios del Estado. La prohibición de despidos jamás entró en escena.

La salud mental como moneda de cambio

A estas miles de denuncias por rebaja salarial y despidos se suman los acompañantes terapéuticos no docentes (AT y APND). Se trata de estudiantes o profesionales de carreras como Psicología y Psicopedagogía que actúan como auxiliares de la salud de personas con distintas patologías. Muchos los acompañan en los colegios, otros en las casas, y otros brindan apoyo y contención en actividades diarias.

"Hay un recorte en discapacidad que supuestamente no iba a ser pero se hizo...estamos esperando que se retrotraiga pero aún no sucedió. Tampoco tenemos una ley que nos ampare. IOMA y otras obras sociales no pagan desde Noviembre 2019. Estamos peleando para que nos paguen los meses próximos viendo la forma de seguir brindando asistencia" denuncia Vanesa, estudiante de Psicología.

Los pacientes pagan un servicio, las prepagas lo recortan

Generalmente estas y estos jóvenes trabajan tercerizados por centros terapéuticos. ¿Cómo funciona? Las prepagas y obras sociales les pagan a los centros que son los que tercerizan a los AT y APND. Tras la crisis hacen recortes en las prestaciones y eso se traduce en despidos para los acompañantes.

De esta forma las familias se quedan sin acompañamiento, mientras mes a mes siguen pagando cuotas altísimas a las prepagas y miles de trabajadores registrados continúan realizando aportes a las obras sociales desde sus salarios. En una crisis sanitaria donde el sistema sanitario está desbordado, las prepagas y las obras sociales, no solo están lejos de poner como prioridad la salud de la gran mayoría más bien lucran con la misma despidiendo y dejando sin asistencia a las familias.

“En el centro donde trabajo hay distintas prepagas (Osde, Sancor, Swiss medical), aún nos adeudan el mes de marzo. De $27.000 que cada prepaga le da al centro, nosotros recibimos $17.000, y el centro se queda con $10.000” nos cuenta Juan, estudiante de Psicología. Hoy una cobertura médica individual para Osde 210, por ejemplo, es de $7.185 y una “familia tipo” llega a pagar hasta $25.000.

Sin embargo, nuevamente la crisis la pagan las y los laburantes. Frente a esto, es indispensable exigir el pago del 100% de los salarios, la cobertura total de las licencias pagas y el cumplimiento de la prohibición de despidos, que ya de por sí deja por fuera el 40% de la población que trabaja en negro. Esto afecta también a los estudiantes que además de hacer una carrera laburan todos los días para continuar sus estudios. Para esto debemos exigirle a los sindicatos y los centros de estudiantes que se pongan al frente de esta pelea y no nos den la espalda.

Como si las rebajas salariales no fueran suficientes, mes a mes deben seguir pagando el monotributo que ha aumentado un 51% en lo que va del año sumado al pago de seguros que son requisitos excluyentes para mantener el acompañamiento. “Entre estos gastos, los recortes y la no existencia de aumento salarial, la inflación nos come todo el sueldo” dice Sofía.

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Frente a la crisis sanitaria, económica y social se hace necesario exigir y aplicar medidas de emergencia. Por eso el Frente de Izquierda Unidad presentó un proyecto de ley para aplicar un impuesto a las grandes fortunas, el cual podría garantizar un salario de cuarentena de $30.000 a 7 millones de laburantes que frente a la crisis han sido despedidos o están sin trabajo.

Los AT son parte de la juventud que no se calla

Las empresas y obras sociales aprovechan la pandemia para despedir y flexibilizar aún más los derechos de los trabajadores, lo cual es avalado por el gobierno. “En esta pandemia, dos millones de trabajadores autónomos (monotributistas) quedamos por fuera de las medidas tomadas por el gobierno” comenta Cintia, estudiante de Psicología.

Desde la izquierda venimos haciendo jornadas de tuitazos para levantar distintas demandas donde muchos de ellos se sumaron hace unos días para exigir #NiDespidosNiRebajasSalariales.

Si algo queda claro frente a estos ataques es que la juventud no se calla. Llevar adelante estas exigencias dependerá de la lucha y organización de trabajadores y estudiantes para que no sean las y los que paguen la crisis.







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