Política

OPINIÓN

Si no pueden los docentes, quién puede opinar sobre la política educativa

Una reflexión a partir de lo ocurrido con la profesora de Ciencias Naturales, Paola Vignoni, despedida por pensar distinto y decirlo, por no callarse.

Virginia Pescarmona

@virpes - maestra de Maipú

Sábado 18 de febrero | Edición del día

FOTO: http://latinta.com.ar

El palito de abollar ideologías” de la polémica Mafalda cayó sobre una docente por opinar sobre las políticas educativas. Sin derecho a defensa, en Mendoza, despidieron una docente por pensar distinto. Por tomar postura frente a las políticas educativas. No fue por faltarle el respeto a la "investidura" de funcionarios de orden nacional, provincial o departamental. No por criticar a quienes cobran hasta 12 veces más que una maestra que recién se inicia. Nada de eso. Simplemente pensó. Pensó y elaboró una postura sobre la política educativa de turno y opinó. De Paola no les gustó lo que piensa, pero también puede no gustarles tu desempeño o pueden fundamentar incompatibilidades pedagógicas y por eso te pueden quitar la continuidad de tus horas.

En Mendoza, una directora de escuela tiene la potestad de dejar sin continuidad a un docente en sus horas. Y una comienza a preguntarse…, si no pueden los docentes, quién puedan opinar sobre la política educativa. Si no son los que día a día sostienen las escuelas desfinanciadas, los que dan clases a pesar de todas las dificultades, si no son los docentes junto a los estudiantes y sus familias los que piensen y repiensen la educación pública...pues ¿quiénes tienen el derecho hacerlo?. Claramente estamos ante una arbitrariedad con un fuerte contenido político. Distintos paradigmas, que le dicen.

Aristóteles debe estar revolviéndose en su tumba ya que proponía agradecer no sólo a los que emiten opiniones que se pueden compartir, sino también hacia los que superficiales, o no, de acuerdo o no, aportan algo. Los funcionarios, cada vez que pueden, pública o privadamente, critican al docente porque los estudiantes no tienen niveles esperables de lectura crítica y critican a los docentes críticos, y critican que se critique. Una esquizofrenia para terminar siempre atacando al que pone el cuerpo y la cabeza, día a día, para sostener el sistema educativo.

Un paradigma pedagógico que recuerda la comedia de Glauco, cuando un esclavo bien define que la lógica del pensamiento se basaba en que: “Un amo no se equivoca nunca; y hasta el mal que nos hace debemos encontrarlo bien.”

La educación tiene siglos de debates encima sobre la relación entre educador, educando y conocimiento. Y siglos de nefastas experiencias de mordazas ideológicas. “Las Comisiones depuradoras” del franquismo tenían por fin perseguir y sancionar suspendiendo, cortando sueldos y hasta jubilando forzadamente o inhabilitando a los sospechosos de republicanismo. Los operativos “Claridad” y otros en la dictadura censuraron e impusieron pensamiento único. Esto costó un retroceso inmenso en materia pedagógica y la vida de muchos docentes.

En diciembre pasado, el filósofo Alejandro Rozitchner, uno de los intelectuales vinculados al gobierno de Cambiemos, dijo que el "pensamiento crítico" es un "valor negativo" enseñado en las escuelas nacionales”. Por eso, el caso de Paola, no es un simple trámite administrativo de una directora y una supervisora con el aval de la DGE. De hecho, si se piensa, no debería extrañar que allí donde se defiende una evaluación estandarizada, externa y neoliberal no se tolere el pensamiento crítico.

Pero justamente lo que extraña es eso. Que avanzado el siglo XXI y con tanto debate pedagógico, político pedagógico, filosófico, psicológico y etcétera, haya que seguir defendiendo el derecho a opinar, el derecho a la información, el derecho a pensar, el derecho a ejercer nuestros derechos democráticos elementales. Citando a Freire, de su libro Pedagogía del Oprimido, podemos agregar que "el educador ya no es sólo el que educa, sino aquel, que en tanto educa es educado a través del diálogo, quien al ser educado, también educa".

En Mendoza, la larga tradición radical de perseguir nos lleva a la Mendoza intervenida por Yrigoyen que cesanteó a docentes como Florencia Fossatti o Angélica Mendoza por luchar, por cuestionar, por desafiar el orden y discurso único.

En Mendoza, Cornejo, a tono con el gobierno nacional, quiere doblegar la fuerza y la voz de las docentes y pasar por encima de los derechos conquistados. Pero las maestras son las que pueden ponerle freno y, nuevamente, ser la voz de alerta para todas las docentes del país.

En mi caso soy parte, y te invito a sumarte, de la Corriente Nacional 9 de abril/Lista Marrón y una de las trabajadoras de la educación que formamos Pan y Rosas, pero somos muchas las que nos venimos organizado, las que venimos enfrentando los ataques y los maltratos. Somos muchas las que desde las escuelas levantamos nuestra voz para exigir la reincorporación inmediata de Paola Vignoni y decir basta de mordazas.

Somos muchas las que, como Rosa Luxenburgo, opinamos que “La libertad es siempre libertad para el que piensa de manera diferente”








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