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Trelew: despedidos de Pepsi se organizan para conformar una cooperativa

Ayer se reunieron con el intendente de Trelew, Adrián Maderna, para detallarles la situación que vivieron con el cierre de la planta y llevarle la propuesta de una cooperativa de envasado de agua y soda.

Iván Marín

Trabajador de prensa de diario El Chubut

Domingo 18 de junio | 16:21

El lunes 29 de mayo Trelew se enteraba por la mañana que una de sus fábricas históricas cerraba sus puertas sin previo aviso y dejando cincuenta familias en la calle. La planta de la Pepsi, propiedad de Cervecería y Maltería Quilmes S.A., que a su vez pertenece a la multinacional AB InBev, pasaba a ser historia. La comunidad presenciaba absorta los consecuentes despidos sin un plan de lucha. En la calle, oficinas y cualquier lugar de trabajo la sentencia fue unánime: el sindicato arregló con la empresa y dejó solo a los obreros.

Al día siguiente La Izquierda Diario (LID) entrevistó a tres de los despedidos y la traición del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Aguas Gaseosas y Afines (Sutiaga) quedó clarísima. Sin embargo, desde aquella fecha los trabajadores se estuvieron autoorganizando sin el respaldo del sindicato para buscarle una salida a la situación. Fue así que llegaron a redactar una carta dirigida a la secretaría de Trabajo, al intendente de Trelew Adrián Maderna y al Gobernador Mario das Neves.

Los trabajadores lograron coordinar una reunión con el intendente para ayer, en horas de la mañana. Allí, además se hicieron presentes, el ministro de Producción, Pablo Mamet, el subsecretario de Asociativismo, Exequiel Villagra, el responsable de Empleo y Capacitación, Juan Carlos Arzán, el secretario de Desarrollo Productivo, Carlos Wohn, entre otros.

En diálogo con el programa Radio Activa de FM El Chubut, Maderna manifestó que se reunieron para interiorizarse de la situación y “ver cada uno de los casos en particular. Seguramente vamos a estar avanzando en alguna reunión la próxima semana para ver en qué podemos colaborar. Hasta el momento sin generar ninguna expectativa. Pero bueno, poniéndonos a disposición y escuchando cada una de las realidades”.

Frente a la consulta del periodista Rodrigo Mansilla sobre una posible salida aprovechando las instalaciones de la planta que cerró, el intendente respondió que “todavía sería muy apresurado, pero bueno, la cuestión más que nada tiene que ver con una reinserción laboral, ver las alternativas de su oficio y esperar las próximas horas a ver cómo se puede ir definiendo algunas de las alternativas”.

El contenido de la reunión: hablan los trabajadores

Más allá de las precauciones con las que se expresó el intendente, lo cierto es que entre los obreros hay una convicción real de hacerle frente a su situación de despedidos. Muy lejos de la pasividad y de la impotencia en la que quiso sumirlos la conducción de Sutiaga, se siguieron organizando en asambleas en defensa de sus puestos de trabajo. Fue así que surgió la posibilidad de impulsar una cooperativa de envasado de agua y soda.

Uno de los obreros que se reunió con Maderna dio detalles del encuentro: “Les informamos el tema, que ellos estaban con un teléfono descompuesto ya que el sindicato les informó una cosa y ellos no estaban al tanto de lo que realmente nos había pasado. A través de la carta se enteraron”. Amplió detallando la propuesta que le llevaron al mandatario municipal: “Nuestra idea es formar una cooperativa. Envasar agua y soda”.

En cuanto a la recepción del intendente, el trabajador expresó que “la respuesta fue que van a buscar todas las alternativas posibles que estén a su alcance para poder conformar esta cooperativa. A partir del lunes arrancaríamos con el tema de asesoramiento y qué es lo que necesitamos nosotros para conformarla. Nos ofrecieron capacitaciones”.

Respecto a la carta que le leyeron al intendente, y que adjuntamos completa al final de esta nota para los lectores de LID, en uno de sus pasajes describe el momento en que les comunican el cierre de la planta: “Nos explicaron que por motivos de bajas ventas desde el año 2009, estaba generando pérdidas (cabe destacar que años anteriores y en épocas de crisis la producción fue menor que este año). No por mal funcionamiento de la Planta, no por mal desempeño de los empleados, sino por malas ventas de una empresa que cuenta con sucursales en el mundo, y en la Argentina al menos 10 marcas líderes en ventas, decidieron dejar 48 familias en la calle”.

Más adelante se refieren a las repercusiones una vez conocido el hecho: “(…) comenzamos a recibir llamadas de familiares y amigos que se enteraron de la situación, incluso de los medios, pero del Sindicato no recibimos más noticias. Nos sentíamos desprotegidos, obviamente de parte de la patronal, de nuestro Sindicato que en teoría defiende los derechos e intereses de los trabajadores, e incluso del Estado. Nos costaba entender cómo podía ser posible que alguien venga, decida cerrar una fuente de trabajo genuina y nadie tome acción. Nos culpamos por no haber hecho nada. De los medios empezaron a decir que habíamos cobrado la indemnización al 120% y que la mayoría de los empleados habían sido reinsertados laboralmente, esto dicho por el subsecretario de SUTIAGA Carlos Martín”.

Más sobre el descontento de los obreros contra Sutiaga

La conducción de Sutiaga quedó bajo la lupa no solo de los propios despedidos de la Pepsi, sino, como dijimos más arriba, de toda la comunidad trelewense en su conjunto. No es para menos: dejar pasar decenas de despidos sin luchar ni presentar alternativas no son datos menores. A ello se suman rumores de más despidos en la planta de Coca Cola, incluso también de un posible cierre.

En base a este estado de cosas, desde LID nos reunimos con varios extrabajadores de la Pepsi para que nos den sus impresiones sobre la situación que les tocó y toca vivir. Uno de ellos manifiesta que desde “el sindicato la gente no está recibiendo ayuda para nada. Nos estamos manejando y moviendo solo por iniciativa nuestra para ver si podemos conseguir algo para reinsertarnos laboralmente otra vez los que podemos. Hay algunos compañeros que tienen problemas de salud que también necesitaríamos una mano para que se los ayude a ellos de alguna forma, no sé, con una jubilación anticipada, con una pensión. No queremos subsidios desde el estado, lo que queremos nosotros es un trabajo para poder sustentar a nuestras familias”.

Otro de los obreros denunció que “la mayoría de los trabajadores notó que tiene diferencias con el tema de la indemnización”. Es decir, la empresa no está cumpliendo con lo acordado.

Respecto al rol del sindicato, otro operario fue contundente: “La mayoría no tiene ningún tipo de relación. Ellos nos entregaron, así que nadie les tiene confianza”. Y agrega que “desde el inicio nunca nos vimos respaldados. Siempre vimos que la relación de la empresa con el sindicato fue muy buena. Siempre que hubo algún conflicto siempre tiró para el lado de la empresa, siempre se trató de tener a la gente controlada”.

Uno de los obreros se detuvo sobre los indicios que dio la empresa sobre un posible cierre que ellos no lograron ver a tiempo. Manifestó que su intención es que se difunda esta situación para que no les vuelva a pasar a otros trabajadores, en particular a los de la planta de Coca Cola. Es así que aclara que la empresa trabaja un producto estacionario, donde “el fuerte de las ventas siempre está en verano. En invierno siempre hubo una merma en la producción, pero lo que nos llamó poderosamente la atención este año fue que no habían inversiones planificadas dentro de la planta”.

Otro trabajador lleva 32 de sus 47 años en la empresa. Comenzó de muy joven a los 12 como ayudante de camionero y a los 15 lo tomaron efectivo. “Todavía me cuesta creer que esté sin trabajo después de tanto tiempo. Yo soy el sostén de la familia”, comienza, compungido en su relato. Agrega que “yo lo veía por la tele y me ponía mal por las personas que estaban sin laburo, que cerraban las fábricas. Pero nunca llegué a pensar que yo iba a estar en lo mismo. Hay noches que me levanto asustado, me pongo a llorar. No me puedo creer que estoy sin laburo”.

Sin embargo, lejos de bajar los brazos y naturalizar la situación, los trabajadores demuestran que están dispuestos a luchar por cuidar las fuentes laborales. El cierre de la carta que le presentaron al intendente es clarificador al respecto: “Por eso nos ponemos de pie en esta lucha contra estas políticas neoliberales que solo favorecen a estas mega empresas multinacionales que solo ven en nosotros, la clase obrera, un número detrás de una computadora y no lo que realmente somos”.


Carta de los trabajadores de Pepsi planta Trelew a Luis Candia

Sr. Titular de la Secretaría de Trabajo, delegación Trelew Luis Candia
Presente:
De nuestra mayor consideración:
Por medio de la presente, los ex empleados de la Planta Pepsi Trelew AB InBev (empresa que además maneja marcas como Quilmes, Brahma, Iguana, Eco de los Andes, Mix Tail, etc.), nos dirigimos a usted con la intención de comunicarle por escrito los acontecimientos que suscitaron desde el día 29 de mayo del corriente año, cuándo y cómo nos comunicaron el intempestivo cierre de la empresa y todos los sucesos consecuentes, situaciones, sentimientos, e incertidumbres que venimos viviendo.
Como es de público conocimiento, el día lunes 29 de Mayo nos presentamos a trabajar con normalidad, arrancaba la semana, y, cosa que después notamos, nos pidieron que asistamos todos los empleados a las 09 AM, cuando normalmente la fábrica constaba de tres turnos; mañana, tarde y noche. El motivo fue una capacitación de seguridad, tanto esta actividad como todas la de la semana ya se encontraban planificadas porque expresamente les exigieron a los encargados de la organización y distribución de tareas que centralizaran todas las capacitaciones, preocupante casualidad, para esa semana. Siendo aproximadamente las 10:00 horas, notamos que ingresaron al predio un grupo de personas con trajes también acompañados por el Sr. Sub Secretario del Sindicato SUTIAGA Carlos Martín (persona que no asistía con normalidad a la planta). Al cabo de unos minutos entra al salón donde nos estaban capacitando el Jefe de Planta Hernán Contreras, un tanto nervioso y con premura pide a su grupo de trabajo que suban a las oficinas. Unos minutos más tarde solicitan que se haga presente el Sr. Omar Martín, empleado de la empresa y delegado del Sindicato de aguas y gaseosas SUTIAGA para participar de la reunión. Aproximadamente 20 minutos después nos solicitan que nos reunamos todos en un sector del depósito.
Allí se encontraban el Sr. Carranza Marcelo (Director Regional), el Jefe de Planta Sr. Hernán Contreras, Sra. María Tula Rovaletti (RRHH), Sra. Agustina Cavotta (RRHH), el Sr. Facundo Alecha (RRHH), el Sr. Javier Valfre (Seguridad Patrimonial) y demás personas, entre ellos supuestos abogados que no se dieron a conocer. Como representantes del Sindicato SUTIAGA se encontraban el Sub Secretario Carlos Martín y el delegado que claro está, también era empleado.
En ese mismo momento, siendo las 11 AM aproximadamente, solo 1 hora desde que se hicieron presentes en las instalaciones, nos comunican que “la fábrica va a dejar de ser operativa, es decir que cierra sus puertas”. Nos explicaron que por motivos de bajas ventas desde el año 2009, estaba generando pérdidas (cabe destacar que años anteriores y en épocas de crisis la producción fue menor que este año). No por mal funcionamiento de la Planta, no por mal desempeño de los empleados, sino por malas ventas de una empresa que cuenta con sucursales en el mundo, y en la Argentina al menos 10 marcas líderes en ventas, decidieron dejar 48 familias en la calle.
Acto seguido dieron por terminada la “reunión”, se despidieron cordialmente y procedimos a tomar nuestras cosas y dejar las instalaciones, presos de una congoja que es difícil de explicar, atónitos, sorprendidos, boquiabiertos, desesperados. Shockeados ninguno de nosotros atinó a nada en particular solo a plantearles a nuestros representantes sindicales que nos deben representar en una medida de lucha o resistencia. El adjunto nos informó que a las 15 horas debíamos presentarnos en la Mutual 10 de Abril del Sindicato SUTIAGA, cito calle Maipú y Ap. Bell, sin especificar el motivo.
Al llegar nos damos cuenta que en ese momento, a 4 horas de haber cerrado la Planta nos habían citado para arreglar la indemnización. Allí mismo, con una calculadora, en una habitación y alrededor de una mesa en la cual se encontraban los señores Juan Levincoy (Secretario General del Sindicato), Carlos Martín (Sub Secretario del Sindicato), Nacarato (Abogado de FATAGA), Abraham Hugo (Abogado Sindicato Trelew), Facundo Alecha (RRHH), y Javier Valfre (Jefe de Seguridad Patrimonial), fuimos pasando uno a uno. Momentos antes del ingreso individual, nos llama a un costado el abogado de FATAGA Sr. Nacarato y entre susurros nos pide que “arreglemos”, que no “levantemos la perdiz” avisando a la Sub secretaría de Trabajo, “asegúrense de tener esto seguro, muchachos, después hagan lo que crean necesario”, además prohibieron la entrada de los medios. Nos entregaron un papel, el cual nos notificaba despedidos, un monto de la supuesta indemnización, y el compromiso que firmábamos de acuerdo sin derecho de presentar demandas futuras. Firmamos llenos de presión, estresados, aterrados, confundidos, con miedo, con dudas, pero era nuestro sindicato el que nos decía que eso era lo correcto y los hicimos. Del total de los trabajadores despedidos, solo 1 de los empleados se negó a firmar.
Los minutos se hicieron horas, no paramos ni a comer, y la liquidación se extendió hasta la 1 AM; nos dijeron que en 5 días nos depositaban.
Los días que siguieron fueron terribles, intentando caer que nuestra fábrica cerró, somos honestos si decimos que la sentíamos nuestra. Cada uno por su parte comenzó a hacer sus averiguaciones, ya que la gran mayoría de nosotros nos encontrábamos por primera vez frente a una situación de despido, para un porcentaje incluso fue su único trabajo. Se hizo público, comenzamos a recibir llamadas de familiares y amigos que se enteraron de la situación, incluso de los medios, pero del Sindicato no recibimos más noticias. Nos sentíamos desprotegidos, obviamente de parte de la patronal, de nuestro Sindicato que en teoría defiende los derechos e intereses de los trabajadores, e incluso del Estado. Nos costaba entender cómo podía ser posible que alguien venga, decida cerrar una fuente de trabajo genuina y nadie tome acción. Nos culpamos por no haber hecho nada. De los medios empezaron a decir que habíamos cobrado la indemnización al 120% y que la mayoría de los empleados habían sido reinsertados laboralmente, esto dicho por el subsecretario de SUTIAGA Carlos Martín. Nos empezaron a llegar rumores de gente que averiguaba por nuestras direcciones, y comenzamos a temer aún más por el bienestar y seguridad de nosotros y los nuestros. La decepción de llegar a nuestros hogares mirar a nuestra familia a los ojos, sentir sabor a derrota y no querer decírselos, para no decepcionar a lo más importante que tenemos.
Fue entonces que uno de los compañeros tomó la decisión de llamar a un familiar, que forma parte de la conducción del Sindicato de Luz y Fuerza para que nos aconseje qué camino tomar. Se nos brindó apoyo, contención, palabras de aliento. Nos dijo que íbamos a ser escuchados porque era algo que todavía estaba muy tapado, que una vez enterados organismos públicos, otros gremios, el Sr. Gobernador, el Sr. Intendente, el Secretario de trabajo, la comunidad en sí, nos iba acompañar en esta defensa de nuestra dignidad como trabajadores, porque esto que vivimos nosotros lo iban a vivir otros trabajadores por las políticas del Gobierno Nacional que están apuntadas a este tipo de cosas, más en la Patagonia. Se nos sugirió la idea de que nos hagamos presentes en la Sub Secretaría de Trabajo, y denunciemos los hechos, la forma tan brutal en la que fuimos tratados para que desde allí se activen los mecanismos que provee el Estado para nuestra defensa.
Antes de consultar al organismo laboral con el grupo nos encontramos en una situación de conflicto, ya que nos habían pedido que no “levantemos la perdiz”, el temor que reinaba era grande, las preguntas que nos hacíamos eran ¿y si no pagan el día que dijeron?, ¿y si están mal hechas las liquidaciones? ¿y si hacen homologar el documento que nos hicieron firmar en el Ministerio de Trabajo de la Nación y logran que no tengamos derecho a reclamo? Ninguno de nosotros sabía del tema, y nos estábamos ahogando en incertidumbre. Nosotros, un grupo de personas pacíficas, trabajadores, hijos de laburantes humildes, no conocíamos las formas ni las acciones que debíamos tomar. Empleados de 10, 20 y hasta 32 años como dependientes de la compañía de los cuales, algunos superan los 45 años de edad y para los cuales la posibilidad de una nueva contratación es casi un imposible.
Por fin un grupo de nosotros tomo la decisión de ir a la Sub Secretaría de Trabajo el día miércoles 31 de Mayo, donde fuimos atendidos por el Sr Luis Candia, también se encontraba allí presente la Sra. Valentina Gatíca (abogada). Ellos nos explicaron que no habían intervenido porque de parte del Sindicato les informaron que estaba todo en orden y bien liquidado. Al narrarles la seguidilla de acontecimientos, nos fuimos dando cuenta que no solo fuimos tratados como ignorantes por parte de la patronal, sino que el Sindicato de Aguas y Gaseosa SUTIAGA nos dejó total y absolutamente desprotegidos.
Ese mismo día en un encuentro con los compañeros despedidos nos informan que a las 15 hs. hay una reunión con el Sr Intendente de la Ciudad de Trelew Adrián Maderna en la Mutual 10 de Abril para exponer y concretar posibles soluciones a nuestra difícil situación. Decidimos que grupo de nosotros sería el que iría, y al llegar allí, nos encontramos con el Sr. Carlos Martín (Subsecretario del Sindicato Aguas y Gaseosas de SUTIAGA), el Sr. Juan Levincoy (Secretario General), el Sr. Abraham Hugo (abogado de SUTIAGA). La sorpresa fue que el Sr. Intendente no se encontraba y nos informan que lo habían citado para las 11 AM. ¿Por qué no nos avisaron? ¿Por qué no permitieron que el Sr Maderna oyera nuestras voces? Las excusas fueron que surgió de último momento y nos comunican su propuesta de pedir $5.000.000 (pesos cinco millones) a la compañía por el daño social causado, para conformar una supuesta cooperativa de trabajo. Sin más información, sin más que una palmada en la espalda y la ofuscación de su parte porque algunos de los empleados hablaron públicamente admitiendo que el Sindicato no presentó ninguna medida de fuerza, nos retiramos para más nunca volver a tener noticias de ellos.
Siguiendo esta costumbre de manejarnos por nuestra cuenta y sin el apoyo de quienes entendemos deberían acompañarnos, facilitarnos audiencias, pelear por nuestros derechos, etc., uno de los compañeros logra ponerse en contacto con el Sr. Maderna y contarle a grandes rasgos la verdadera situación que estamos viviendo. Gratamente nos otorgó una reunión real, donde podamos plantearle opciones para solucionar este terrible momento que nos quiebra la dignidad del trabajador. Somos personas con la educación, respeto e inteligencia necesaria para utilizar todas las herramientas, medios y oportunidades que estén a nuestro alcance para dar solución a este conflicto y poder seguir siendo sostenes económicos de nuestras familias.
Agradecemos todo el apoyo que se nos pueda brindar, poder ser escuchados con nuestra verdad y como decía el General San Martin: “el enemigo es muy grande, pero más grande aun si lo vemos venir arrodillados”. Por eso nos ponemos de pie en esta lucha contra estas políticas neoliberales que solo favorecen a estas mega empresas multinacionales que solo ven en nosotros, la clase obrera, un número detrás de una computadora y no lo que realmente somos.
Nos despedimos cordialmente Ex trabajadores Planta Pepsi Trelew.








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