Economía

DESPUÉS DEL RECAMBIO EN EL BCRA

Van ganando los bancos

Pablo Anino

@PabloAnino

Jueves 2 de octubre de 2014 | Edición del día

Los cuestionamientos de Cristina Fernández de Kirchner a la regulación que establece el Central sobre los bancos habían sido anticipados de alguna manera el último domingo 28/9 por el oficialista Página 12 a través de una columna del periodista Alfredo Zaiat.

Allí se señalaba que por la falta de regulación de las tasas que se pagan para los plazos fijos, los bancos estaban haciendo enormes ganancias en concepto de intereses: “En los siete meses del año, ese rubro acumula 35.331 millones de pesos, 7.487 millones más que en igual período de 2013.”. En 2008 el nivel de ganancias de los bancos en relación al activo neteado era 3,1%. Hoy está en 5,8%. Los que más ganan son los bancos extranjeros con 8,2% (Página 12, 28/9).

En enero los bancos ya se habían embolsado $9.737 millones por el sólo efecto de la devaluación. Y siguieron haciendo un negoción aún con la política de tasas reguladas. Es que tienen grandes beneficios cobrando alrededor de 29% por las Lebac y Nobac que les coloca el Banco Central mientras pagan diez puntos menos (o más) a los depositantes en plazo fijo.

Pero el negocio de los bancos con las Lebac y Nobac que emite el Central no va a cambiar con la nueva conducción porque es una necesidad inscripta en los crecientes desequilibrios económicos.

El financiamiento del déficit público a través de la emisión de billetes del Banco Central requiere la utilización de las Lebac y Nobac como un instrumento para sacar los pesos en circulación que esa emisión genera. En ese déficit tiene un creciente impacto el pago de la deuda.

El Presupuesto que se debate estos días en el Congreso prevé que el año que vienen se irán casi $100 mil millones sólo de intereses de la deuda. Es decir, cuatro veces más que lo que está presupuestado para la Asignación Universal por Hijo ($25 mil millones). Otros $274 mil millones se van en subsidios a las ganancias empresarias, principalmente del transporte y de la energía. Es diez veces más que la AHU. En total, un 30% de lo presupuestado se va en los intereses de la deuda y los subsidios a las ganancias.
El alerta sobre el desborde del gasto público que hace el establishment económico para que se ajusten la educación, la salud y los salarios estatales, en realidad es explicado por la punción de los capitalistas sobre el presupuesto público.

A eso el gobierno llama redistribución de la riqueza. Es efectivamente, una redistribución, pero que se hace en favor de los bancos nacionales y extranjeros que tienen la mayoría de los bonos del Estado que reciben esos $100 mil millones de intereses, como así también de las patronales del transporte y las grandes petroleras.

Además, los banqueros se hacen una fiesta con los préstamos personales y al consumo, a los cuales les aplican tasas de entre 40 y 50%. Estas tasas eran aún mayores meses atrás, pero la regulación del Banco Central las fue reduciendo. Los bancos respondieron bajando la tasa que pagan por los plazos fijos hasta valores cercanos al 17%. De esa forma, lograron ampliar la diferencia entre las tasas que cobran y las que pagan a valores entre 23 y 33%.

El Banco Central regula las tasas que cobran los bancos por los préstamos, que no obstante están ubicadas en niveles muy altos, pero no las que pagan por plazos fijos. Esto último fue indicado por Zaiat como una forma de desalentar los plazos fijos que estaban recibiendo tasas entre 17 y 20%, bien lejos de la inflación. Se alimenta así la fuga hacia el dólar paralelo de los ahorristas grandes y pequeños.

La renuncia de Juan Carlos Fábrega dejó al descubierto el resultado de la política intervencionista del oficialismo que tanto amenazaría supuestamente a la burguesía: los bancos van ganando.

Más turbulencias

El cambio de timón en el Banco Central tiene lugar mientras se desarrollan maniobras de banqueros, financieras, multinacionales exportadoras de granos e industriales para imponer una nueva devaluación. Esa presión se expresa en el dólar paralelo (“blue”) que se ubicó en $15,62 este miércoles mientras el oficial quedó en $8,45. Frente a los rumores de cambios en el gabinete económico que se desenvolvieron durante el día de ayer, también cayó fuertemente el Merval.
En ese contexto, también en el día miércoles, la CNV salió a realizar inspecciones a los bancos y financieras señaladas por Cristina Kirchner en el discurso del martes. Un operativo se llevó a cabo en la financiera Balanz Capital y otro en el Banco Mariva. Se busca detectar maniobras de lavado de dinero en las operaciones denominadas “contado con liqui”, que están siendo ampliamente usadas en la fuga de dólares. La presidenta también apuntó contra el Banco Macro y el Patagonia.

Pero el problema central que afronta la economía es la escasez de dólares. A esa situación se llegó por la enorme transferencia de riquezas que hizo el gobierno con los pagos de la deuda: casi u$s200 mil millones de dólares se dilapidaron en la “década ganada” a favor de los especuladores. Otro tanto se fugó oficialmente en ganancias de las empresas imperialistas y la crisis energética. La burguesía local completó el vaciamiento de dólares del país con la fuga ilegal. Por eso la especulación y presiones devaluatorias no actúan en el aire, sino sobre la expoliación de dólares permitida en los últimos diez años.
Como queda expuesto con el affaire del Banco Central el supuesto intervencionismo del gobierno que tanto atemoriza a la “gente de negocios” es más bien lo contrario.

El oficialismo está respondiendo de contra golpe frente a las crecientes maniobras que se realizan ante su mirada contemplativa.
Pero la ofensiva del gobierno no trasciende, como ya es deporte, de lo discursivo. Son para alimentar el relato. Las medidas gubernamentales no afectan ni un centésimo a las ganancias que hacen la oligarquía terrateniente, las multinacionales exportadoras de granos, las terminales que “encanutan” autos ni los industriales que suben los precios. Es más, se orienta a mantener esos beneficios. Eso sí en términos razonables, como le gusta decir a los miembros del gabinete económico.

Mientras tanto los reportes de ganancias en los balances empresariales indican en términos generales una tendencia ascendente cuando la economía está atravesando una recesión. El costo de la crisis lo pagan los trabajadores. Los beneficios son para las empresas.

La renuncia de Juan Carlos Fábrega expone más abiertamente los inconvenientes gubernamentales para afrontar las turbulencias crecientes de la economía. Los vaivenes de las internas del gabinete muestran el nivel de desconcierto de la política oficial frente a un panorama cada vez más grave. A los “planificadores” las variables se le desbordan por todos lados.







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