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1ro de junio de 2020 Twitter Faceboock

DERECHA Y CORONAVIRUS
La derecha cultural y su defensa de la "infectadura" patronal
Facundo Aguirre | IG: @hardever // Twitter: @facuaguirre1917

Bajo el título “La democracia está en peligro” intelectuales y figuras del macrismo como Santiago Kovladoff, Federico Andahazi, Juan José Sebrelí y Luis Brandoni, advierten que Argentina es gobernada por una “infectadura”.

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El documento de la constelación cultural de la derecha sostiene que "En nombre de la salud pública, una versión aggiornada de la ’seguridad nacional’, el gobierno encontró en la ’infectadura’ un eficaz relato legitimado en expertos, seguramente acostumbrados a lidiar con situaciones de laboratorio y ratones de experimentación, pero ignorantes de las consecuencias sociales de sus decisiones". Según esta argumentación la pandemia del COVID 19 sería un relato para avanzar sobre las instituciones y poner el control de la sociedad en manos del Estado. Pero además el “relato” del gobierno se apoyaría en la opinión ignorante del funcionamiento de la sociedad de los sanitaristas.

El contrarrelato derechista oculta que con la complicidad de Juntos por el Cambio, se cerró el Congreso y que eso le permitió al gobierno de Alberto Fernández decretar un multimillonario rescate empresarial y legitimar la utilización de las FFAA en la política de contención.

Hipócritamente el documento de la derecha utiliza un argumento que en sus bocas indigna: "La detención, seguida de muerte, de Magali Morales y Luis Espinoza se convierte en responsabilidad del gobierno nacional, que ha creado las condiciones para que esto suceda”.

Durante el gobierno de Macri, Santiago Maldonado fue desaparecido y asesinado por la Gendarmeria encubierta por el gobierno nacional, fue asesinado por Prefectura Rafael Nahuel, se instituyo la doctrina Chocobar que legalizo el gatillo fácil policial. Mientras señalan con la cara de piedra su preocupación por la “militarización de los barrios populares”, uno de los firmantes es un personaje despreciable como Federico Andanazi, perdón Andahazi, quien recientemente dijo que querían construir a partir de la muerte de Ramona Medina debido al COVID 19 en Villa 31, una “farsa” como la de Maldonado.

La queja derechista pone el centro en la gravedad de la paralización económica: "El desdén por el mundo productivo no tiene antecedente y su consecuencia es la pérdida de empleos, el cierre de comercios minoristas, empresas y el aumento de la pobreza. Los créditos para monotributistas y autónomos y la asistencia a las Pymes fueron tácticas publicitarias con requisitos casi inalcanzables para la mayoría de los afectados", se cuestiona.

Los firmantes se hacen eco del lobby mediático- empresarial que busca la salida de la cuarentena no en preocupación por los derechos civiles los cuales violan permanentemente violando la prohibición de despidos, aplicando descuentos ilegales en los salarios, fugando sus ganancias al exterior y desfalcando las finanzas públicas. Tampoco señala que el aumento explosivo de la pobreza, la pérdida de peso de los salarios y el quiebre económico fueron consecuencia de la brutal política de ajuste y el endeudamiento externo bajo del gobierno de Cambiemos.

En esos momentos cuando se votaba una ley contra los jubilados con el pueblo movilizado en contra y la policía reprimiendo discriminadamente, ninguno de ellos alzo la voz por los derechos civiles, más bien alababan la represión. Más bien apoyaron la democracia policial de Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. Es un documento que pretende profundizar en la línea del reclamo que desde la Fundación Libertad hizo Mauricio Macri junto a Mario Vargas llosa, pidiendo el fin de la cuarentena y la reapertura económica.

El patético mainstream de la batalla cultural macrista señala demagógicamente el planteó de la falta de recursos para atacar la cuarentena “el gobierno desestimó el planteo de testear, rastrear y aislar casos, no controló a tiempo las fronteras y decretó una cuarentena en forma improvisada, sin presentar ningún plan ni una posible fecha de finalización”.

Ocultan que la escasez de recursos tiene su raíz en la sistemática e ininterrumpida destrucción de la salud publica en la Argentina en los últimos 30 años y que bajo el gobierno de Macri se profundizo brutalmente por el ajuste y la fuga de capitales. El cuadro se ve agravado porque la política del Alberto Fernández dispuso de las arcas públicas para pagar la deuda externa y rescatar a las empresas, en lugar de destinar esos recursos y nacionalizar el sistema de salud bajo un comando único público, obligando a las empresas a la reconversión para producir todo lo necesario en función de blindar a la población frente a la pandemia.

La política de Alberto Fernández ha sido conceder en todos los frentes al vandorismo de los empresarios cuyo programa es una reforma laboral en los hechos y que la crisis la pague la clase trabajadora y el pueblo pobre. Cedió ante Techint, cede ante el FMI, habilita las suspensiones con rebajas salariales, negocia con los bonistas, dilata hasta el infinito discutir el impuesto a las grandes fortunas. En fin, no toca ningún interés capitalista y en cambio los financia pagando el salario de sus Ceos, como en el grupo de Paolo Rocca o del otrora archienemigo Clarín.

La lógica macrista empresarial parte de poner sobre la balanza que es más trágico si las muertes que van a producirse por el COVID19 o por el hambre y la miseria a causa de la parálisis económica. Esos son los términos del chantaje patronal. El reclamo de los macristas frente al peligro estatista es una queja por lo que consideran que los recursos que el peronismo destina a los bolsillos empresarios son insuficientes, le piden más ajuste. Le reclaman que les permitan a los capitalistas volver a obtener ganancias aumentando brutalmente la explotación de los trabajadores y empobreciendo al pueblo. Aunque sea al costo de que las vidas de los trabajadores se pongan en peligro con el crecimiento exponencial del coronavirus.

La infectadura es la dictadura del capital que condena a la miseria y el contagio a los trabajadores informales, a los habitantes de las villas, a los trabajadores de la primera línea. La discusión no es entre salud y economía, sino quien dirige la economía y quien dirige el Estado, para tener un plan sanitario que preserve la vida humana antes que la ganancia capitalista. El gobierno de Fernández ha declarado que no hay alternativa al capitalismo y por lo tanto solo queda gobernar para los capitalistas. Su política sanitaria se resquebraja porque para que ello suceda hay que afectar las ganancias de los empresarios, banqueros y terratenientes.

 
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